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Ruta de la Aceituna Aloreña

Ruta de la Aceituna Aloreña

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6 septiembre, 2016
Rutas Gastronómicas
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La ruta de la aceituna aloreña de Málaga se desarrolla desde el fértil Valle del Guadalhorce hasta las estribaciones de la Serranía de Ronda pasando por la Sierra de las Nieves. Éste es el itinerario a seguir para quienes quieran conocer sobre el terreno más sobre una de las variedades de oliva más singulares del mundo, la aceituna aloreña.

En este recorrido, se pasa por pueblos como Alozaina, Alhaurín El Grande, Casarabonela o Álora, entre otros. Entre todos conforman la Ruta de la Aceituna Aloreña.

Aceitunas aloreñas antes del verdeo.

Aceitunas aloreñas antes del verdeo.

Conocida como la ‘pata negra’ de las aceitunas aliñadas, la aloreña es la única variedad de mesa que está protegida con denominación de origen. Su textura y su sabor la han convertido en una verdadera ‘delicatessen’ para los más exigentes.

Tiene un contenido relativamente bajo en oleuropreina, que es el componente amargo de las aceitunas, y esto hace posible que en tan solo dos días en salmuera estén listas para consumir.

 

Para comenzar esta ruta hay que dirigirse hasta Álora, que se encuentra en el Valle del Guadalhorce. El pueblo tiene varios accesos. El principal es el que se puede realizar desde la A-357, es decir, la carretera que une a Málaga con Campillos. Posteriormente, habrá que adentrarse en la Sierra de las Nieves, a través de la A-354.

Olivos de la variedad aloreña en la Sierra de las Nieves.

Olivos de la variedad aloreña en la Sierra de las Nieves.

Aunque actualmente hay 19 municipios que producen esta variedad de aceitunas, la mayoría se recogen en un área situada entre el Valle del Guadalhorce y la Sierra de las Nieves, donde se encuentran pueblos como Álora, Alozaina, Casarabonela, Monda o Alhaurín El Grande, entre otros.

Las características geográficas y orográficas de esta zona son las más apropiadas para las aloreñas, ya que esta oliva necesita de cierta protección de los vientos del norte, lo que es posible gracias a la cordillera montañosa de la Sierra de las Nieves. También es un elemento importante el río Guadalhorce, que hace que este cultivo tenga algunas influencias salinas.

Esta variedad lleva siglos formando parte del paisaje de esta zona y también de las costumbres de sus habitantes. A lo largo de este itinerario, se podrán conocer tradiciones y costumbres vinculadas a este cultivo a través de antiguos molinos y museos etnográficos.

Un denso olivar de la variedad aloreña.

Un denso olivar de la variedad aloreña.

Aunque no es ni mucho menos la mayor productora, la localidad de Álora es la que ha dado el nombre a este tipo de aceituna manzanilla, también llamada así por asemejarse a una pequeña manzana. Desde el siglo XVIII ya se hablaba en ciertos círculos sobre la “aceituna verde de Álora“.

En la actualidad, en el pueblo hay una cooperativa, Manzaoliva, que aglutina a más de 200 agricultores del Valle del Guadalhorce, aunque la mayoría de ellos cultivan en el territorio de Álora. Allí el fruto se prepara para ser aliñado, aunque también se suele molturar para convertirlo en un aceite de oliva virgen extra afrutado intenso de características únicas por tratarse de una variedad única en el mundo. En el pueblo también se puede ver un antiguo molino en el Museo Bachiller, situado en un edificio conocido antes como la Posada de Subires.

Aceitunas de la variedad manzanilla aloreña.

Aceitunas de la variedad manzanilla aloreña.

En esta localidad, el olivar compite tanto en producción como en el paisaje con los cítricos. Estos últimos suelen estar más próximos a la ribera, mientras que el olivar suele verse más cerca de las laderas de las montañas buscando que éstas las protejan de los vientos más fríos. Tampoco faltan los viñedos, con cuyos frutos se elaboran los vinos de la bodega de Pérez Hidalgo.

El pueblo de Casarabonela, asentado en las laderas de la Sierra Prieta, tiene también vínculos históricos con el olivar. Tan sólo en la localidad hay cinco empresas que producen aceite de oliva o aceitunas aliñadas.

Vista de Casarabonela.

Vista de Casarabonela.

Durante siglos, el denominado ‘oro líquido’ ha sido el principal sustento del pueblo. De hecho, una de sus tradiciones más peculiares, la Noche de los Rondeles, es un agradecimiento a la cosecha obtenida en esa campaña. Por ese motivo, cada 12 de diciembre se celebra una procesión en la que la Divina Pastora va acompañada de llamas de fuego, que se prenden en los capachos con los que se prensa la aceituna para extraer su esencia.

En el pueblo se puede visitar el Molino de los Mizos, una antigua almazara convertida ahora en un verdadero museo etnográfico, donde no faltan ni utensilios y enseres relacionados con las tareas agrícolas en siglos pasados.

Este acogedor municipio, transición entre los cultivos agrícolas del Valle del Guadalhorce y la superficie protegida del Parque Natural de la Sierra de las Nieves, ofrece muchos atractivos, sobre todo, para los interesados en los pueblos de origen andalusí. Así, sobresale muy especialmente, frente al casco urbano, el Jardín Botánico del Cactus. En la zona alta de su territorio también hay un camping, Loma Taivilla, que realiza actividades relacionadas con el olivar para sus clientes.

Aceituna manzanilla aloreña en Alozaina

Aceituna manzanilla aloreña en Alozaina

Alozaina es con diferencia el máximo productor de la variedad aloreña. De hecho allí hay cinco cooperativas que forman parte ya de un sólido grupo empresarial que lleva el nombre de la comarca, Sierra de las Nieves, que se dedica a la comercialización tanto de la aceituna de mesa como del aceite de esta reconocida variedad.

En torno a ella celebran incluso la Feria de la Aceituna, que tiene lugar en la primera quincena de septiembre, justo en la época que tiene lugar el ‘verdeo‘ -recogida manual de las aceitunas de mesa-.

Aderezo de las aceitunas aloreñas de Málaga.

Aderezo de las aceitunas aloreñas de Málaga.

Esta fiesta está marcada con nombre propio en el calendario de los vecinos del pueblo, ya que se pueden degustar las primeras aceitunas aliñadas de la temporada. Esto es posible por las propias características de estas olivas, que permiten que en tan sólo 48 horas en salmuera desprendan su amargor natural.

Para contemplar parte de su olivar una buena opción es acercarse hasta el Parque Mirador, situado en lo que antes fue el castillo árabe, junto a la iglesia de Santa Ana. Desde allí se ve la perfecta integración de este cultivo en un entorno de tanto valor medioambiental como es la Sierra de las Nieves.

Pueblo de Monda.

Pueblo de Monda.

En la zona sur de la Sierra de las Nieves, hay dos visitas obligadas en este itinerario de la aceituna aloreña, los pueblos vecinos de Guaro y Monda. En el primero, el olivar de aloreñas tiene una dura competencia paisajística con el también tradicional almendro. Actualmente allí, una moderna almazara aglutina casi toda la producción olivarera, en la que antes se contabilizaban 4 molinos distintos.

Uno de ellos, que es de titularidad privada, ha quedado como legado etnográfico del pueblo. Se trata del Molino de Marmolejo, cuya visita se puede complementar con el Museo del Aceite que está situado en la oficina de turismo del pueblo.

Aceite de Oliva Virgen Extra de Acebuche

Aceite de Oliva Virgen Extra de Acebuche, elaborado en monda.

Por su parte, la localidad de Monda cuenta con una importante producción tanto de aceite de oliva como de aceitunas aliñadas. De hecho, hay una empresa para cada uno de esos productos. Una de ellas es la almazara de Alcazarín, que recibe el nombre de uno de los ríos que atraviesa el término municipal.

Allí no sólo se elabora un aceite de oliva con aloreñas sino también un cada vez más apreciado aceite de acebuchina, es decir, hecho con las olivas silvestres. Este molino tradicional ofrece la posibilidad de hacer visitas guiadas.

Por último, Coín y Alhaurín El Grande son las dos localidades del Valle del Guadalhorce que se han convertido en los últimos años en grandes productores de aceituna de mesa de la variedad aloreña.

Paisaje de olivos de la variedad aloreña en la Sierra de las Nieves.

Paisaje de olivos de la variedad aloreña en la Sierra de las Nieves.

En el caso de Alhaurín El Grande, cuentan con varias empresas que aliñan este producto. Entre ellas, se encuentra Bravo, que cuenta entre sus méritos haber conseguido que la aceituna aloreña formara parte del menú de la boda del actual rey, Felipe VI. Entre sus visitas destacadas, sobresalen tanto el Museo de la Agricultura como el Molino de los Corchos, si bien éste se dedicó durante siglos a la molturación de cereales.

Por su parte, Coín, situado en el denominado ‘Valle del Azahar’, también cuenta con una producción destacada de estas aceitunas, aunque no tanto como de cítricos, que es el producto estrella de la localidad. La localidad cuenta con un museo etnográfico, Las Vistillas, donde se pueden ver algunos utensilios agrícolas.

Málaga cuenta con una amplia gama de variedades de aceituna.

Málaga cuenta con una amplia gama de variedades de aceituna.

Para visitar algunos museos y molinos es necesario conocer bien los horarios de apertura o solicitar previamente una visita a la empresa o el ayuntamiento correspondiente. Algunas empresas que elaboran aceite o aliñan aceitunas ofrecen la posibilidad de hacer visitas guiadas en sus instalaciones.

Obviamente, la aceituna aliñada y el aceite de la variedad aloreña son los productos más recomendados en este itinerario. En el primer caso, el recetario tradicional implica el uso de distintos ingredientes de la zona para su aderezo, como es el caso de hinojo, tomillo, ajo y pimiento. Eso sí, en cada pueblo y en cada empresa del sector le dan un toque especial por las proporciones usadas encada uno de esos elementos o bien por la inclusión de otros, como es el caso de cáscara de naranja, guindillas o romero.

Su aceite de oliva es suave al gusto y muy apropiado para el aliño de ensaladas o para la elaboración de distintos tipos de salsas. En la zona también abundan productos como las hortalizas, las almendras y los cítricos, con los que se elaboran platos como las sopas ‘hervías’, perotas, moriscas y cachorreñas, entre otras.

Javier Almellones

Periodista nacido y criado en Málaga, de padre cañetero y de madre ardaleña, vinculado al turismo de interior por profesión y por devoción. Frustrado por no poder encontrar fácilmente aquellas delicias que iba encontrando en sus escapadas, lanzó hace ya cuatro años la iniciativa: “Hay que hacerlos accesibles” . Esto dio lugar a La Alacena de Málaga.

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