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Ruta del Aguacate

Ruta del Aguacate

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21 junio, 2016
Más leídos, Rutas Gastronómicas
2 Comentarios

Hace décadas que el aguacate llegó a la comarca de la Axarquía para quedarse. Tanto es así que este cultivo subtropical ha llegado a configurar parte del paisaje de esta comarca oriental de Málaga, que ofrece un clima propicio para esta sabrosa y nutritiva fruta.

Desde hace años se instauró en varios pueblos de la zona la denominada Ruta del Aguacate y del Sol, que hace referencia a la similitud que tiene la meteorología de la zona con la de regiones subtropicales. Para muchos, estas agradables condiciones climáticas se deben a la cercanía del mar en un enclave tan próximo a elevadas altitudes como las sierras de Tejeda y Almijara.

Este itinerario está compuesto por municipios como Benamargosa, Benamocarra, Iznate, Macharaviaya o el valle del río Vélez. La presencia de cultivos como el aguacate es común en toda esta zona, aunque también abundan otros frutos subtropicales como el mango o la chirimoya.

Con unas condiciones similares a la costa occidental granadina, de la que dista apenas medio centenar de kilómetros, en el entorno del río Vélez se pueden ver grandes plantaciones de aguacates que conviven no sólo con otros árboles exóticos, como chirimoyos o mangos, sino también con los cultivos tradicionales de la zona, como cítricos, huertas de regadío o viñedos y paseros.

Esta simpática réplica del Puente delos Diez Ojos da la bienvenida a Benamargosa.

Esta simpática réplica del Puente delos Diez Ojos da la bienvenida a Benamargosa.

Este itinerario permite también conocer el patrimonio arquitectónico de pueblos agrícolas como Benamargosa, Benamocarra o Iznate. El primero de estos tres ha estado siempre volcado en la fertilidad de sus tierras. Donde hoy se pueden ver miles de aguacates antes era el campo de cultivo de viñas, olivos, higos, hortalizas y cítricos. De todos esos productos, todavía hoy se conservan algunos paseros y muchos limonares. Sin embargo, la gran industria del pueblo está en la producción de subtropicales, como el citado aguacate, las chirimoyas o el mango.

Arco de la Huerta(1)

El Arco de la Huerta es uno de los emblemas de esta ruta.

En el pueblo de Benamargosa quedan todavía muchos símbolos que lo relacionan con la agricultura de ayer y de hoy, como el Arco de la Huerta, que se conserva en uno de los rincones del pueblo. Esta infraestructura era fundamental para el abastecimiento de agua en las zonas de regadío.

También hay que destacar su Puente de los Diez Ojos, una infraestructura básica para poder cruzar el río Benamargosa con sus habituales crecidas. Gracias a esta obra, los agricultores podían acudir a las zonas de cultivo. Hoy incluso tiene una réplica que da la bienvenida al visitante. En el casco urbano también merece la pena ver su iglesia, la parroquia de la Encarnación, levantada originalmente en el siglo XVI, y las ermitas de San Sebastián y del Cementerio.

Valle del río Vélez

Valle del río Vélez.

Valle del río Vélez.

Uno de las zonas de la Axarquía donde mejor se aprecia el crecimiento del cultivo del aguacate es en su fértil vega del río Vélez. Entre la ciudad del mismo nombre y el pantano de La Viñuela se concentran densas arboledas de este cultivo subtropical. Desde allí se pueden ver desde la carretera A-335, que une el litoral axárquico con Alhama de Granada.

Frente a la monumentalidad de Vélez, en esta zona se pueden ver pequeñas aldeas, como Triana o El Trapiche, y un paisaje eminentemente agrícola. Aunque el Vélez no lleva un caudal estable durante todo el año, sí es uno de los ríos más importantes de la zona y sirve de eje vertebrador de esta Ruta del Aguacate. Desde la carretera, que discurre durante varios kilómetros en paralelo a su curso, se puede acceder a las localidades de Benamargosa, Benamocarra y las citadas aldeas.

Aguacates de la Axarquía.

Aguacates de la Axarquía.

Por su parte, Benamocarra, pueblo natal del músico Eduardo Ocón, cuenta con lugares únicos para contemplar la amplia presencia de los cultivos subtropicales, especialmente la de aguacates, todo un símbolo para este municipio.

La mejor opción para tener una buena perspectiva es ascender desde el propio casco urbano hasta el cerro de La Jaula, en torno al hotel del mismo nombre. Allí se podrá comprobar que entorno a este pueblo existe un verdadero vergel subtropical. No sólo se puede ver el entorno del pueblo sino también el valle del río Vélez y, por supuesto, la cima de la Maroma, omnipresente en la Axarquía.

Dentro de su patrimonio arquitectónico, además de su principal templo, la iglesia de Santa Ana, la fuente de los Caños o la plaza del Calvario, donde se puede ver un monumento dedicado a los trabajadores de la tierra. A ese personaje anónimo se le conoce popularmente en Benamocarra como ‘Manolo‘.

En la Plaza del Calvario de Benamocarra se encuentra el famoso 'Manolo'.

En la Plaza del Calvario de Benamocarra se encuentra el famoso ‘Manolo’.

Dentro del pueblo, se puede visitar previa reserva o en celebraciones especiales la casa-molino de Concha Collantes. Se trata prácticamente de un museo etnográfico donde se conservan piezas y enseres de la vida cotidiana hasta hace apenas unas décadas.

También forma parte de esta ruta gastronómica Iznate, que es también conocida por la producción de la uva moscatel, a la que consagra una fiesta gastronómica cada primer sábado de agosto. También presume de ser uno de los grandes productores de aguacates en la Axarquía. Ambos cultivos, el tradicional de los viñedos y el de los subtropicales conviven en un paisaje eminentemente agrícola vigilado siempre por la cima de La Maroma.

Su casco urbano está dispuesto sobre la escarpada ladera que se sitúa entre el río Iznate y la loma del Barco, el punto más elevado del término municipal. Es en este lugar donde se encuentra uno de los mejores miradores naturales de la comarca. En los días claros, se alcanza a ver incluso la costa marroquí.

El pueblo de Iznate.

El pueblo de Iznate.

En la entrada del pueblo se puede ver la fuente árabe del Encime, también llamada de los Tres Deseos por las supuestas concesiones que se le otorgan a quienes arrojan en su interior una moneda. También de la misma época se conserva la que se conoce como Moguera o Noguera. En el interior del casco urbano también hay otras fuentes importantes como la de la Virgen de los Dolores o la del Pilar.

El cultivo del aguacate es omnipresente en este itinerario.

El cultivo del aguacate es omnipresente en este itinerario.

Las calles de Iznate resultan bastante acogedoras gracias al cuidado que tienen sus vecinos en llenarlas de macetas, al mismo tiempo que se esmeran en mantener el blanco impoluto de la cal en las fachadas de sus viviendas. Entre los edificios más destacados en este municipio, sobresale la iglesia de San Gregorio, cuya construcción data del siglo XVI. En su interior, hay un óleo que representa a San Francisco de Paula, que es atribuido a algún discípulo de Zurbarán.

En Benagalbón se encuentra una de las almazaras más antiguas de Andalucía.

En Benagalbón se encuentra una de las almazaras más antiguas de Andalucía.

El recorrido culmina en las zonas agrícolas de Macharaviaya y Rincón de la Victoria. En esta última localidad, a pesar de su desarrollo urbanístico, aún se mantienen algunos de estos cultivos en el entorno de la aldea de Benagalbón (donde se encuentra uno de los molinos de aceite más espectaculares de Andalucía) y otros diseminados rurales.

Caso muy diferente es el de la localidad vecina de Macharaviaya, donde poco a poco comienzan a implantarse estos productos. Éste es quizá uno de los puntos más tranquilos de esta Ruta del Aguacate, ya que la zona está protegida por colinas, que, sin embargo, en algunos puntos le permite ver el azul del Mediterráneo. Este municipio, que tuvo su gran esplendor bajo el mecenazgo de los Gálvez, próspera familia burguesa de los siglos XVIII y XIX. Hoy parte de ese legado se puede ver en algunas infraestructuras del pueblo o en un museo que lleva el nombre de este ilustre clan. En la pedanía de Benaque, se puede ver otro de sus atractivos culturales: la casa natal del poeta Salvador Rueda.

Javier Almellones

Periodista nacido y criado en Málaga, de padre cañetero y de madre ardaleña, vinculado al turismo de interior por profesión y por devoción. Frustrado por no poder encontrar fácilmente aquellas delicias que iba encontrando en sus escapadas, lanzó hace ya cuatro años la iniciativa: “Hay que hacerlos accesibles” . Esto dio lugar a La Alacena de Málaga.

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2 Comentarios

  1. enrique952@yahoo.es'

    Enrique FEDERIO

    22 junio, 2016, 17:00:41

    Me ha gustado como explicas el recorrido, pero falta que pongas el TRACK para el GPS, así se puede realizar mejor.

    1. Javier Almellones

      22 junio, 2016, 17:07:35

      Gracias por tu comentario, Enrique. Tomaremos nota de tu sugerencia. Para la próxima ruta intentaremos hacer algo para mejorarlo.



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